Hoy estoy honestamente feliz y perdida, me siento respirada y cambiada, me siento nueva y con algo nuevo. Y aunque las cosas no hayan mejorado realmente, trato de disfrutarlas y de aprender. Y es que ¿De qué me sirve deprimirme? Solo pierdo valioso tiempo en el que podría estar mejorándolo todo y cambiando. Y es que estoy aprendiendo a aprender, estoy encontrándole sentido a todo esto. Y aunque lo negué por mucho tiempo, ahora estoy con la mente segura de que todas las dudas que tenía se están aclarando poco a poco. Este fin de semana aclaré varias de ellas y eso realmente me movió.
Siento no haber podido cumplirlo, siento haberte destrozado. Pero creo que te conozco bien... y las cosas que pasaron ya no sirven, sirve el presente.
Siento haber caído en esta nueva revolución y pido perdón.
Siento haber roto aquella promesa conmigo misma, pero es demasiado tarde para regresar el tiempo, y aunque lo hiciera sé que me volvería a dejar llevar. Y es que así soy yo. No me queda de otra.
Y aunque sea tonta, distraída, diferente, cambiante y alguna veces estresante algo me dice que no importa, mis defectos son mis mejores cualidades.
¿Por qué preocuparme por encajar? Cuando a nadie le importa, cuando todos se preocupan por lo mismo. ¿Por qué preocuparme por ser igual? Si ser diferente es lo más hermoso del mundo. ¿Por qué esforzarme en cambiar? Si así soy, así nací y así moriré. Y así tengo amigos, amigos que me quieren por lo que soy y por lo que no puedo ser. ¿Para qué quiero alguien igual a mí? Si puedo tener a alguien con una mente diferente que me haga pensar, me enseñe y tal vez me haga reflexionar.
¿Para qué meterme en rollos que no son lo mío? Si los míos son a donde pertenezco.
Y, lo que más me pega... ¿Para qué tratar de complacer a los demás? Si al final de cuentas a la que tengo que complacer es a mi misma, los demás ¿Qué importan? Si no los complazco, si no me aceptan, es porque simplemente pertenecen a otro costal de personas igual a ellos. Pero YO no quiero pertenecer a un costal de personas igual a mí. Quiero aprender, escuchar y cambiar. Quiero moverme y reflexionar. Y para eso, necesito personas diferentes a mí, no iguales. Aunque... a final de cuentas, no hay nadie igual a mí.
En resumen, no pertenezco a ese lugar que estuvo hecho para mí, pertenezco a ese lugar en donde nada encaja conmigo y yo no encajo con nadie. Y ahí está lo bello, en ser diferente y JAMAS ser lo que la gente espera de ti. Si no lo que esperas de tu mismo.
domingo, 5 de septiembre de 2010
sábado, 4 de septiembre de 2010
Y que me pierdo en clase
Trozos de pensamientos a medias...
Notas de mi libreta azul. Una pluma. Una hoja. Una maestra aburrida. Y esto salió....
1
Sus colores me golpeaban los ojos
Su luz me iluminaba el rostro
Los fragmentos de lava se golpeaban uno a otro
La belleza de aquel espacio me tenía hipnotizada
era como estar ahí encerrada
y me perdí en la inmensidad
me dejé llevar
las burbujas bailaban delirantes
las luces se enredaban en mi ser
y mientras yo lloraba me fui hundiendo
en aquella lámpara de lava
Que realmente no hacía nada
2
Me pierdo en el interior de mi abismo de colores
Me hundo en el arcoiris de mi recuperación
Y en medio del silencio, se escucha un murmullo
susurra mensajes de un bello porvenir
Y aunque no me sienta realmente positiva
Sé que estás ahí
Voz de tinta
3
No quiero creerlo
Me cuesta escucharlo
Me duele escribirlo
Me burlo al hablarlo
Trato de obligarme a creer
Que es cierto todo lo que dicen
Y me forzo a oír aquello que no puedo entender
Que con cada tormenta, viene un bello amanecer.
Escribí esto en una clase, salió de la nada. El día anterior había sido un muy mal día y tenía que escribir algo. Me dio por publicarlo, no sé por qué. Es importante para mí.
Notas de mi libreta azul. Una pluma. Una hoja. Una maestra aburrida. Y esto salió....
1
Sus colores me golpeaban los ojos
Su luz me iluminaba el rostro
Los fragmentos de lava se golpeaban uno a otro
La belleza de aquel espacio me tenía hipnotizada
era como estar ahí encerrada
y me perdí en la inmensidad
me dejé llevar
las burbujas bailaban delirantes
las luces se enredaban en mi ser
y mientras yo lloraba me fui hundiendo
en aquella lámpara de lava
Que realmente no hacía nada
2
Me pierdo en el interior de mi abismo de colores
Me hundo en el arcoiris de mi recuperación
Y en medio del silencio, se escucha un murmullo
susurra mensajes de un bello porvenir
Y aunque no me sienta realmente positiva
Sé que estás ahí
Voz de tinta
3
No quiero creerlo
Me cuesta escucharlo
Me duele escribirlo
Me burlo al hablarlo
Trato de obligarme a creer
Que es cierto todo lo que dicen
Y me forzo a oír aquello que no puedo entender
Que con cada tormenta, viene un bello amanecer.
Escribí esto en una clase, salió de la nada. El día anterior había sido un muy mal día y tenía que escribir algo. Me dio por publicarlo, no sé por qué. Es importante para mí.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Y pensé que sabía
Y por pendeja me distraje, y por irresponsable me golpeé a mi misma. Y por olvidadiza me jodí. Y tanto tiempo se fue a la mierda. Y todo se murió con un solo movimiento, tanto luchar para que una pestaña derrumbe todo.
No puedo seguir así, me cago yo misma. Quisiera hacerme muchas cosas y hacerme pagar a mí misma por estúpida, pero ya me jodí demasiado. DEMASIADO. Y mi familia es tan ajena a mí, tan lejana. Para mí ellos no existen, en mi mundo nadie existe. En mi mundo ni siquiera estoy segura de que yo exista. Y no sé qué me pasa. Y ya me harté, abismo de mierda, de que me jales cada vez que se te da la gana. YA me cansé. YA ptm. Me voy.
Lo estoy pensando seriamente, qué tal me vendrán unos nuevos aires? ME URGEN.
Sería realmente capaz de irme a vivir con mi papá? Muchas veces me lo he planteado. Pero estoy tocando fondo, no puedo más. Necesito algo nuevo. Enero. Sí. Enero. Solo una cosa podría hacer que me quedara, pero es totalmente imposible así que... A LA MIERDA TODO. TODO!!!
No puedo seguir así, me cago yo misma. Quisiera hacerme muchas cosas y hacerme pagar a mí misma por estúpida, pero ya me jodí demasiado. DEMASIADO. Y mi familia es tan ajena a mí, tan lejana. Para mí ellos no existen, en mi mundo nadie existe. En mi mundo ni siquiera estoy segura de que yo exista. Y no sé qué me pasa. Y ya me harté, abismo de mierda, de que me jales cada vez que se te da la gana. YA me cansé. YA ptm. Me voy.
Lo estoy pensando seriamente, qué tal me vendrán unos nuevos aires? ME URGEN.
Sería realmente capaz de irme a vivir con mi papá? Muchas veces me lo he planteado. Pero estoy tocando fondo, no puedo más. Necesito algo nuevo. Enero. Sí. Enero. Solo una cosa podría hacer que me quedara, pero es totalmente imposible así que... A LA MIERDA TODO. TODO!!!
Ilusión de salida
Entré, me quedé. Decidí que estaría ahí por mucho tiempo. Me encerré. Me quejé. Pero ni una sola lágrima cruzó mi rostro. Me escondí. Me desaparecí. Todos me odiaban. Yo odiaba a todos. Y todo estaba mal.
Apareció algo... una llave. Ofreciéndose a ayudarme, a enseñarme la salida. No quise, la ignoré. Volvió al día siguiente, lo reconsideré. Y cuando ésta me llevó a la salida creí que por fin estaba despertando. Me sentí un poco mejor y traté de resolverlo todo. Una tenue luz brilló en el camino y la soledad se empezó a alejar. Pero volvió, aquella llave no era más que el espejismo de ese abismo, la luz estaba oscura. Me vuelvo, regreso. Me encierro. Y nada está bien. Me encierro. Me quejo. Pero no puedo llorar. NO PUEDO! Me obligué a mi misma a encerrarme. Y ya no puedo salir. No sé salir. No sé dejar ir las lágrimas. No salen, se encierran como yo. Pero por qué no me acompañan? Todo sería más fácil si me acompañaran. Y entonces suena el teléfono, la voz al otro lado me recuerda tantas cosas que deseo colgar, pero no lo hago. Me dejo torturar. Y entonces lloro, su voz me obliga a llorar. Y veo dos pequeñas pero hermosas lágrimas brotar de mis ojos. Y me alegro. Me alegro de tenerlas. Pero no hay más, no salen más. Y entonces vengo aquí. Me pierdo. Me encierro. Pero no puedo llorar. No sé llorar. Y entonces me percato de que hay solo una cosa que me puede hacer ahogarme, y es eso.. eso. Esa cosa que me asusta tanto, pero que amo con todo mi ser: Mi propio olvido. Me olvido de mi misma, se me olvida quién soy. Y ya no me siento segura sabiendo que no estoy sola en mis pensamientos, se meten en mi mente. ¡Sálganse ya! ¿Qué les importa? Ni siquiera yo me importo. Largo! Me quiero encerrar. Solo una cosa me puede salvar.. o eso creía. Pero ya no estoy tan segura.
Y como no sé llorar la lluvia llora por mí, cada gota moja la hoja de mi cuaderno. Poco a poco, la tinta deja de escribir. Y me pierdo en el frío de la calle. Tengo tanto frío.
Quiero irme, alejarme y no volver más. Hacerme cargo de mi misma, no tener que entregarle cuentas a nadie. Ni verle la cara a nadie. Ni preocuparme por ser buena persona a los ojos de los demás. YA BASTA! No quiero ser una buena persona, no lo soy. Los demás qué? Sus ojos me ahogan, pero yo puedo ahogarlos a ellos. Tengo que sostenerme a mi misma... si no lo hago yo... quién lo hará?
Apareció algo... una llave. Ofreciéndose a ayudarme, a enseñarme la salida. No quise, la ignoré. Volvió al día siguiente, lo reconsideré. Y cuando ésta me llevó a la salida creí que por fin estaba despertando. Me sentí un poco mejor y traté de resolverlo todo. Una tenue luz brilló en el camino y la soledad se empezó a alejar. Pero volvió, aquella llave no era más que el espejismo de ese abismo, la luz estaba oscura. Me vuelvo, regreso. Me encierro. Y nada está bien. Me encierro. Me quejo. Pero no puedo llorar. NO PUEDO! Me obligué a mi misma a encerrarme. Y ya no puedo salir. No sé salir. No sé dejar ir las lágrimas. No salen, se encierran como yo. Pero por qué no me acompañan? Todo sería más fácil si me acompañaran. Y entonces suena el teléfono, la voz al otro lado me recuerda tantas cosas que deseo colgar, pero no lo hago. Me dejo torturar. Y entonces lloro, su voz me obliga a llorar. Y veo dos pequeñas pero hermosas lágrimas brotar de mis ojos. Y me alegro. Me alegro de tenerlas. Pero no hay más, no salen más. Y entonces vengo aquí. Me pierdo. Me encierro. Pero no puedo llorar. No sé llorar. Y entonces me percato de que hay solo una cosa que me puede hacer ahogarme, y es eso.. eso. Esa cosa que me asusta tanto, pero que amo con todo mi ser: Mi propio olvido. Me olvido de mi misma, se me olvida quién soy. Y ya no me siento segura sabiendo que no estoy sola en mis pensamientos, se meten en mi mente. ¡Sálganse ya! ¿Qué les importa? Ni siquiera yo me importo. Largo! Me quiero encerrar. Solo una cosa me puede salvar.. o eso creía. Pero ya no estoy tan segura.
Y como no sé llorar la lluvia llora por mí, cada gota moja la hoja de mi cuaderno. Poco a poco, la tinta deja de escribir. Y me pierdo en el frío de la calle. Tengo tanto frío.
Quiero irme, alejarme y no volver más. Hacerme cargo de mi misma, no tener que entregarle cuentas a nadie. Ni verle la cara a nadie. Ni preocuparme por ser buena persona a los ojos de los demás. YA BASTA! No quiero ser una buena persona, no lo soy. Los demás qué? Sus ojos me ahogan, pero yo puedo ahogarlos a ellos. Tengo que sostenerme a mi misma... si no lo hago yo... quién lo hará?
viernes, 27 de agosto de 2010
Tantos cambios y nada de queso
No comprendo cómo el tiempo puede cambiar tantas cosas en tan solo un instante.
El pelo crece, la gente cambia, las mentes maduran, las ciudades crecen, los edificios se llenan y yo... pues interiormente creo que soy la misma, pero ya no estoy tan segura. Mi entorno a cambiado totalmente pero no estoy segura si llamarlo un cambio positivo. Probablemente lo sea, pero no me doy cuenta. Los cambios jamás me habían afectado tanto, en realidad yo llegaba a aceptar muy bien los cambios. Yo diría que demasiado. Cambios de escuelas, ciudades, países, casas, amigos, compañeros y el divorcio. El divorcio creo yo fue lo que más me hizo madurar y me sacó de mi infancia antes de tiempo. Pero ahora... ahora no estoy segura de que haya aprendido bien. Me siento como si siguiera cayendo de aquél agujero por el que tropecé años atrás y como si jamás hubiera caído, sin olvidar que me di un buen golpe. Pero al parecer sigo ahí, cayendo en el abismo...
Me siento diferente, incluso actúo diferente con mis viejos amigos. Ya no soy la misma persona valemadrista de antes, ahora me preocupo por todo y por nada. Me siento como encerrada en un círculo rutinario del que no puedo salir. Y no sé cómo escapar.
Realmente necesito alguien más con quien hablar que no sea este blog.
Sin ofender, querido terciopelo azul, pero creo que al leer mis pasadas publicaciones me doy cuenta de que necesito hablar con alguien de carne y hueso.
Gracias por escucharme, blue velvet, eres muy importante para mí. Vuelvo pronto, querido amigo. No me extrañes.
El pelo crece, la gente cambia, las mentes maduran, las ciudades crecen, los edificios se llenan y yo... pues interiormente creo que soy la misma, pero ya no estoy tan segura. Mi entorno a cambiado totalmente pero no estoy segura si llamarlo un cambio positivo. Probablemente lo sea, pero no me doy cuenta. Los cambios jamás me habían afectado tanto, en realidad yo llegaba a aceptar muy bien los cambios. Yo diría que demasiado. Cambios de escuelas, ciudades, países, casas, amigos, compañeros y el divorcio. El divorcio creo yo fue lo que más me hizo madurar y me sacó de mi infancia antes de tiempo. Pero ahora... ahora no estoy segura de que haya aprendido bien. Me siento como si siguiera cayendo de aquél agujero por el que tropecé años atrás y como si jamás hubiera caído, sin olvidar que me di un buen golpe. Pero al parecer sigo ahí, cayendo en el abismo...
Me siento diferente, incluso actúo diferente con mis viejos amigos. Ya no soy la misma persona valemadrista de antes, ahora me preocupo por todo y por nada. Me siento como encerrada en un círculo rutinario del que no puedo salir. Y no sé cómo escapar.
Realmente necesito alguien más con quien hablar que no sea este blog.
Sin ofender, querido terciopelo azul, pero creo que al leer mis pasadas publicaciones me doy cuenta de que necesito hablar con alguien de carne y hueso.
Gracias por escucharme, blue velvet, eres muy importante para mí. Vuelvo pronto, querido amigo. No me extrañes.
viernes, 20 de agosto de 2010
Píldoras para reventar Y una voz de tinta
Desde hace unos días que no me siento bien. Hasta ayer, el dolor era interior. Pero creo que ha ido trayendo sus repercusiones físicamente. Y, no sé, no sé si seas tú el culpable de tan molesta enfermedad o si el dolor venga del dichoso germen que no me deja de molestar. Tal vez son ambas cosas las que me tienen a punto de estallar.
Los oídos me aplastan el rostro con una fuerza brutal, mis ojos lloran con la luz artificial y mi cuerpo no deja de temblar. El temblor viene, probablemente, del sin fin de pastillas que me he tomado hasta hora. Mi cuerpo endrogado suspira por un abrazo, una palabra o tan siquiera una mirada.
Siento un inmenso calor por fuera, pero por dentro estoy fría como el hielo. El termómetro indica alta temperatura, mi corazón no refleja nada de calentura.
Debo respirar por la boca, pues mi nariz no tiene espacio para el aire. Y cada vez que abro los ojos en la noche, es porque me ahogo. No sé si es falta de aire o tal vez falta de ánimos. Pero me siento terriblemente mal.
Ya no sé si creer en la ciencia, pero me he vuelto adicta a estas pastillas. Resbalosas y tan suaves que, una vez en la garganta, se deslizan tranquilamente. Pero supongo que tanto medicamento es el que me está causando este incontrolable deseo de gritar a los cuatro vientos.
Me siento a reventar, malditas píldoras que no son capaces de curar. Y qué hago ahora? Con esta enorme duda que me come por dentro. No sé qué hacer, no sé qué sigue después.
Me hacen falta mis amigos, supongo, pero a veces creo que las pastillas lo llenarán todo. Solo espero no volverme drogadicta. Pues contigo tengo suficiente.
Quisiera salir corriendo, pero enfermaría más. Mis pulmones me piden aire, pero no puedo respirar. Mis ojos suplican reposo, pero no puedo descansar. Y este corazón latiendo por un sentimiento nuevo, al que juré haber corrido para no ver nunca más.
Me carcomo por dentro, el resfriado es eterno. Tan solo van dos días de estornudos pero siento que llevo semanas a dolorida. Y, en efecto, llevo bastante tiempo con este dolor interior. Que me come por dentro, me hiere. Pero, por ahora, quiero ver este dolor como un placer. Para no pensar en nada... y perderme en el recuerdo de esa voz de tinta...
Los oídos me aplastan el rostro con una fuerza brutal, mis ojos lloran con la luz artificial y mi cuerpo no deja de temblar. El temblor viene, probablemente, del sin fin de pastillas que me he tomado hasta hora. Mi cuerpo endrogado suspira por un abrazo, una palabra o tan siquiera una mirada.
Siento un inmenso calor por fuera, pero por dentro estoy fría como el hielo. El termómetro indica alta temperatura, mi corazón no refleja nada de calentura.
Debo respirar por la boca, pues mi nariz no tiene espacio para el aire. Y cada vez que abro los ojos en la noche, es porque me ahogo. No sé si es falta de aire o tal vez falta de ánimos. Pero me siento terriblemente mal.
Ya no sé si creer en la ciencia, pero me he vuelto adicta a estas pastillas. Resbalosas y tan suaves que, una vez en la garganta, se deslizan tranquilamente. Pero supongo que tanto medicamento es el que me está causando este incontrolable deseo de gritar a los cuatro vientos.
Me siento a reventar, malditas píldoras que no son capaces de curar. Y qué hago ahora? Con esta enorme duda que me come por dentro. No sé qué hacer, no sé qué sigue después.
Me hacen falta mis amigos, supongo, pero a veces creo que las pastillas lo llenarán todo. Solo espero no volverme drogadicta. Pues contigo tengo suficiente.
Quisiera salir corriendo, pero enfermaría más. Mis pulmones me piden aire, pero no puedo respirar. Mis ojos suplican reposo, pero no puedo descansar. Y este corazón latiendo por un sentimiento nuevo, al que juré haber corrido para no ver nunca más.
Me carcomo por dentro, el resfriado es eterno. Tan solo van dos días de estornudos pero siento que llevo semanas a dolorida. Y, en efecto, llevo bastante tiempo con este dolor interior. Que me come por dentro, me hiere. Pero, por ahora, quiero ver este dolor como un placer. Para no pensar en nada... y perderme en el recuerdo de esa voz de tinta...
martes, 17 de agosto de 2010
Hoy no hay título
Tenía una tarea para la materia de TLR. El rollo estaba en escribir un texto de cualquier tema que incluyera tres funciones de la lengua... No se si me gustó. Ni me sentía realmente inspirada. Pero eso salió de una tarde de confusión, tristeza y ansiedad. Hoy.
Solo quiero publicarlo por si pierdo el documento... me gustaría leerlo luego.
¿Qué es la vida para mí?
Por: Valeria Maggiani Magallón
La vida para mí es sonrisas y placeres, lágrimas y atardeceres. Para mí, la vida consiste en un juego que gira y gira y gira… y no deja de girar. Y todo a tu alrededor luce borroso e inconsistente, rápido, bello. La vida es tan bella como un suspiro y dura tanto como un instante. La vida es Dios, la vida es magia, la vida es vida.
Para alguien como yo, la vida no consiste en disfrutarla; la vida está hecha para amarla, para vivirla, para aprender a saborearla en cada instante. No se disfruta, porque la vida no puede tocarse. Porque de la vida, solo podemos obtener una pequeña porción.
Yo paso por la vida como turista, porque sé que durará poco. Veo, siento, amo, pienso y vivo. Yo no camino por la vida, yo vuelo. Me encuentro en un vuelo salvaje alrededor de este abismo por el que todos estamos tentados a caer. Es un mundo de problemas, de terrores y de errores. Errores para los que existe mejoría, caídas para las que hay una mano y lágrimas para las que tenemos un paño. De eso trata la vida; trata de bajones, de estirones, de dolores y de empujones. Trata de llorar, de gritar, de destrozar todo a tu alrededor. Pero también consiste en levantarte, glorificarte, sonreír y gritar de alegría.
La vida es amaneceres y noches, lluvias y soles, playas y desiertos, sonrisas y gestos, felicidad e infelicidad. La vida es coraje y dolor, valentía y miedo, luz y oscuridad.
Que no te engañen, la vida es mucho más que un dulce, mucho más que solo un placer. La vida también es dolor, ambición y abismos oscuros. Los pasaremos con miedo, desesperación y tal vez locura, pero siempre habrá un sol al final esperando para recompensarte. Y, si no lo hay, es porque tal vez te fuiste por el camino equivocado. Vuelve a intentarlo. Porque la vida es tan hermosa y corta como el latido de un corazón.
Solo quiero publicarlo por si pierdo el documento... me gustaría leerlo luego.
¿Qué es la vida para mí?
Por: Valeria Maggiani Magallón
La vida para mí es sonrisas y placeres, lágrimas y atardeceres. Para mí, la vida consiste en un juego que gira y gira y gira… y no deja de girar. Y todo a tu alrededor luce borroso e inconsistente, rápido, bello. La vida es tan bella como un suspiro y dura tanto como un instante. La vida es Dios, la vida es magia, la vida es vida.
Para alguien como yo, la vida no consiste en disfrutarla; la vida está hecha para amarla, para vivirla, para aprender a saborearla en cada instante. No se disfruta, porque la vida no puede tocarse. Porque de la vida, solo podemos obtener una pequeña porción.
Yo paso por la vida como turista, porque sé que durará poco. Veo, siento, amo, pienso y vivo. Yo no camino por la vida, yo vuelo. Me encuentro en un vuelo salvaje alrededor de este abismo por el que todos estamos tentados a caer. Es un mundo de problemas, de terrores y de errores. Errores para los que existe mejoría, caídas para las que hay una mano y lágrimas para las que tenemos un paño. De eso trata la vida; trata de bajones, de estirones, de dolores y de empujones. Trata de llorar, de gritar, de destrozar todo a tu alrededor. Pero también consiste en levantarte, glorificarte, sonreír y gritar de alegría.
La vida es amaneceres y noches, lluvias y soles, playas y desiertos, sonrisas y gestos, felicidad e infelicidad. La vida es coraje y dolor, valentía y miedo, luz y oscuridad.
Que no te engañen, la vida es mucho más que un dulce, mucho más que solo un placer. La vida también es dolor, ambición y abismos oscuros. Los pasaremos con miedo, desesperación y tal vez locura, pero siempre habrá un sol al final esperando para recompensarte. Y, si no lo hay, es porque tal vez te fuiste por el camino equivocado. Vuelve a intentarlo. Porque la vida es tan hermosa y corta como el latido de un corazón.
sábado, 14 de agosto de 2010
Lucha De Gigantes
Aquí me encuentro de nuevo, en este lugar extraño, en donde siento que puedo liberarme y ser yo. Me alegra saber que nadie me lee, porque así nada me asusta. Nadie me escucha.
Qué estará pasando al otro lado del mundo ? Alguien debe sentirse como yo.
Debe sentirse extraño, perdido y encontrado, solo y acompañado.
Me encuentro en la soledad de mi cuarto, con las luces apagadas, una de mis canciones favoritas a poco volumen y nadie en casa. Decidí quedarme; no tenía ganas de salir.
Me fascina la noche, me encanta. Me casaría con la noche si pudiera. Es mi parte favorita del día. Me gusta más que la lluvia, el chocolate, el helado, mis converse... En este momento llueve.
Lluvia más noche... Ideal. Me encanta estar sola. La soledad es mi mejor amiga. Y no porque sea precisamente una persona solitaria o insocial. Pero me encanta estar sola, escucharme a mí misma, platicarme cosas y confiar en mí misma por un rato. Porque no siempre lo hago, no siempre me siento segura a mi lado. A veces me alejo de mí misma y no me doy cuenta, pero cuando me quedo sola, me doy cuenta de que sigo ahí. Callada. Pero sigo ahí.
Me siento a pensar en el pasado. Todo lo que a acontecido.
Hace unos años... viajo a hace unos años. Cuando veía el mundo de otra manera. Cuando la sirenita y blancanieves consistian mi unico mundo. Cuando era ajena los problemas de mis padres, me alegra haber sido ajena. Porque, apenas ahora, me doy cuenta de que ellos tenían conflictos desde mucho tiempo atrás. Pero nunca lo supe.
Quiero viajar a más años, antes de que yo naciera. Cuando mi mamá vivió en Europa, joven y bella, feliz y libre. Me la imagino sonriente y hermosa, viajando, aprendiendo, conociendo, siendo.
Y entonces vuelvo.
Me gusta mi presente en cierta manera. Me asustan los cambios, pero al mismo tiempo trato de vivirlos, sentirlos, conocerlos... No comprendo muchas cosas de la vida. Tengo dudas. Pendientes. Tengo una vida por delante. Y me asusta, a veces pienso que tal vez no soy lo suficientemente capaz para eso. Pienso que me asustaré y daré vuelta. Que me ganará la inseguridad. No soy igual de fuerte que mi madre, ella es capaz, grande, segura... en cambio yo...
Temo atorarme, temo tropezarme y no saber levantarme. Temo tratar.
Pero a veces creo que de eso se trata ¿no? De dudar, de temer, de caer, de llorar y de perder la fe. Pero luego, algo te da vueltas, le da un sentido a las cosas y... vuelas. Sí, eso. Vuelas.
En ocasiones creo que no me conozco muy bien, en ocasiones me pongo a verme en un espejo y me pregunto si de verdad esa seré yo. Me pregunto cómo me veré en varios años. Me pregunto si alcanzaré todas mi metas. O si, solo son sueños guajiros. Será realmente cierto todo lo que dice la gente? Sobre que el mundo es un lugar horrible, peligroso y difícil... ? Aaah...
Cómo me gustaría hablar con alguien que se sintiera de esta manera, para no sentirme tan insegura. Pero a veces creo que soy la única boba con inseguridades y miedos inútiles. En ocasiones pienso que estoy sola en esto. Que no hallaré nada y me perderé en el camino, como lo han hecho muchos otros.
¿De dónde saco seguridad? De mí, eso ya lo sé.
¿Por qué me preocupa el futuro? ¿Por qué? Es que diablos... debería concentrarme en el presente. Pero no puedo. Me es imposible... Hay momentos en los que me distraigo, pienso en otras cosas... pero, en momentos como este, es cuando la soledad me recuerda esas cosas que olvido durante el día. Esos sentimientos enterrados, relucen a la hora de dormir. Me atacan. Me asusta no llegar a ser lo que quiero, me asusta demasiado. ¿Y si me pierdo? No creo ser lo suficientemente capaz de ir sola. Pero DEBO ir sola, lo sé, debo aprender. Pero ¿Cómo? ...
Aaah... Soy tan estúpida.
¿De verdad seré buena en eso que tanto me gusta? O tal vez solo lo imagino, tal vez es lo que quiero creer. A lo mejor solo estoy engañándome a mí misma y nada es verdad.
Nada.
Nada.
Nada.
Nada.
Nada.
Qué estará pasando al otro lado del mundo ? Alguien debe sentirse como yo.
Debe sentirse extraño, perdido y encontrado, solo y acompañado.
Me encuentro en la soledad de mi cuarto, con las luces apagadas, una de mis canciones favoritas a poco volumen y nadie en casa. Decidí quedarme; no tenía ganas de salir.
Me fascina la noche, me encanta. Me casaría con la noche si pudiera. Es mi parte favorita del día. Me gusta más que la lluvia, el chocolate, el helado, mis converse... En este momento llueve.
Lluvia más noche... Ideal. Me encanta estar sola. La soledad es mi mejor amiga. Y no porque sea precisamente una persona solitaria o insocial. Pero me encanta estar sola, escucharme a mí misma, platicarme cosas y confiar en mí misma por un rato. Porque no siempre lo hago, no siempre me siento segura a mi lado. A veces me alejo de mí misma y no me doy cuenta, pero cuando me quedo sola, me doy cuenta de que sigo ahí. Callada. Pero sigo ahí.
Me siento a pensar en el pasado. Todo lo que a acontecido.
Hace unos años... viajo a hace unos años. Cuando veía el mundo de otra manera. Cuando la sirenita y blancanieves consistian mi unico mundo. Cuando era ajena los problemas de mis padres, me alegra haber sido ajena. Porque, apenas ahora, me doy cuenta de que ellos tenían conflictos desde mucho tiempo atrás. Pero nunca lo supe.
Quiero viajar a más años, antes de que yo naciera. Cuando mi mamá vivió en Europa, joven y bella, feliz y libre. Me la imagino sonriente y hermosa, viajando, aprendiendo, conociendo, siendo.
Y entonces vuelvo.
Me gusta mi presente en cierta manera. Me asustan los cambios, pero al mismo tiempo trato de vivirlos, sentirlos, conocerlos... No comprendo muchas cosas de la vida. Tengo dudas. Pendientes. Tengo una vida por delante. Y me asusta, a veces pienso que tal vez no soy lo suficientemente capaz para eso. Pienso que me asustaré y daré vuelta. Que me ganará la inseguridad. No soy igual de fuerte que mi madre, ella es capaz, grande, segura... en cambio yo...
Temo atorarme, temo tropezarme y no saber levantarme. Temo tratar.
Pero a veces creo que de eso se trata ¿no? De dudar, de temer, de caer, de llorar y de perder la fe. Pero luego, algo te da vueltas, le da un sentido a las cosas y... vuelas. Sí, eso. Vuelas.
En ocasiones creo que no me conozco muy bien, en ocasiones me pongo a verme en un espejo y me pregunto si de verdad esa seré yo. Me pregunto cómo me veré en varios años. Me pregunto si alcanzaré todas mi metas. O si, solo son sueños guajiros. Será realmente cierto todo lo que dice la gente? Sobre que el mundo es un lugar horrible, peligroso y difícil... ? Aaah...
Cómo me gustaría hablar con alguien que se sintiera de esta manera, para no sentirme tan insegura. Pero a veces creo que soy la única boba con inseguridades y miedos inútiles. En ocasiones pienso que estoy sola en esto. Que no hallaré nada y me perderé en el camino, como lo han hecho muchos otros.
¿De dónde saco seguridad? De mí, eso ya lo sé.
¿Por qué me preocupa el futuro? ¿Por qué? Es que diablos... debería concentrarme en el presente. Pero no puedo. Me es imposible... Hay momentos en los que me distraigo, pienso en otras cosas... pero, en momentos como este, es cuando la soledad me recuerda esas cosas que olvido durante el día. Esos sentimientos enterrados, relucen a la hora de dormir. Me atacan. Me asusta no llegar a ser lo que quiero, me asusta demasiado. ¿Y si me pierdo? No creo ser lo suficientemente capaz de ir sola. Pero DEBO ir sola, lo sé, debo aprender. Pero ¿Cómo? ...
Aaah... Soy tan estúpida.
¿De verdad seré buena en eso que tanto me gusta? O tal vez solo lo imagino, tal vez es lo que quiero creer. A lo mejor solo estoy engañándome a mí misma y nada es verdad.
Nada.
Nada.
Nada.
Nada.
Nada.
martes, 10 de agosto de 2010
Hoy no sé quién soy
Aah qué olvidada tengo esta cosa...
Van dos días de clases y ya siento que llevo un año. No soporto a nadie, y no digo que sea cosa de la escuela, la verdad es que no puedo difrutarla. No puedo dar una opinión concreta sobre ésta porque me la paso metida en mi oscuro, profundo, húmedo y asqueroso abismo. Siento que no me gustan mis compañeros, pero no creo que sea eso, lo que pasa es que no dejo de compararlos con los viejos. Sigo atada... ATADA a mis viejos amigos. Quién lo diría?
Las horas son interminables... quién iba a decir que incluso el taller de lectura me aburriera? El maestro ni siquiera me gustó.
Pero el problema no es la nueva escuela, ni los maestros, ni los compañeros... la verdad creo que hacen un gran trabajo.
La del problema soy yo, la del abismo soy yo, yo soy la sombra, la cosa oscura y rara que se pierde en los pasillos...
Y, la verdad, me hice varios amigos. Los cuales son personas muy interesantes y vale la pena conocer más a fondo. Pero... ¿Qué sigue? No sé qué sigue a partir de esto... no sé quién soy, últimamente se me olvida. Ultimamente olvido mi propósito, olvido quién quiero ser, olvido lo que soy y de donde vengo. Estoy estancada, atrapada.
De qué se trata esto? Por qué no puedo avanzar?
Me siento rara, como un bicho anormal, siento que no le caigo bien a nadie... algunos creen que soy rara. Pero no creo que sea del todo cierto, algunos chicos son muy cálidos y amigables. ¡Pero no puedo soportarlo! Simplemente... ah... no sé qué me pasa.
Quisiera hablar con alguien, como si fuera un diario o esta cosa rara a la que llamo blog, pero que me responda... alguien que escuche de verdad y no me repita la misma cantaleta que todos. De verdad, necesito algo.. una cuerda, una escalera, un transporte para avanzar, para despertar y reaccionar.
Quién soy? Qué paso conmigo? Con la vieja vale, la que se reía y se la pasaba bromenado? Creo que se quedó en el khépani, o se fue por ahí a dar la vuelta con mis viejos amigos. ¿Qué pasó con ella? ¿Por qué está estancada?
Alguien dígame, por favor, ¿Quién rayos soy?
Van dos días de clases y ya siento que llevo un año. No soporto a nadie, y no digo que sea cosa de la escuela, la verdad es que no puedo difrutarla. No puedo dar una opinión concreta sobre ésta porque me la paso metida en mi oscuro, profundo, húmedo y asqueroso abismo. Siento que no me gustan mis compañeros, pero no creo que sea eso, lo que pasa es que no dejo de compararlos con los viejos. Sigo atada... ATADA a mis viejos amigos. Quién lo diría?
Las horas son interminables... quién iba a decir que incluso el taller de lectura me aburriera? El maestro ni siquiera me gustó.
Pero el problema no es la nueva escuela, ni los maestros, ni los compañeros... la verdad creo que hacen un gran trabajo.
La del problema soy yo, la del abismo soy yo, yo soy la sombra, la cosa oscura y rara que se pierde en los pasillos...
Y, la verdad, me hice varios amigos. Los cuales son personas muy interesantes y vale la pena conocer más a fondo. Pero... ¿Qué sigue? No sé qué sigue a partir de esto... no sé quién soy, últimamente se me olvida. Ultimamente olvido mi propósito, olvido quién quiero ser, olvido lo que soy y de donde vengo. Estoy estancada, atrapada.
De qué se trata esto? Por qué no puedo avanzar?
Me siento rara, como un bicho anormal, siento que no le caigo bien a nadie... algunos creen que soy rara. Pero no creo que sea del todo cierto, algunos chicos son muy cálidos y amigables. ¡Pero no puedo soportarlo! Simplemente... ah... no sé qué me pasa.
Quisiera hablar con alguien, como si fuera un diario o esta cosa rara a la que llamo blog, pero que me responda... alguien que escuche de verdad y no me repita la misma cantaleta que todos. De verdad, necesito algo.. una cuerda, una escalera, un transporte para avanzar, para despertar y reaccionar.
Quién soy? Qué paso conmigo? Con la vieja vale, la que se reía y se la pasaba bromenado? Creo que se quedó en el khépani, o se fue por ahí a dar la vuelta con mis viejos amigos. ¿Qué pasó con ella? ¿Por qué está estancada?
Alguien dígame, por favor, ¿Quién rayos soy?
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