lunes, 25 de octubre de 2010
Yo también soy lista
Me siento a pensar en esos momentos deja vu que normalmente te encuentras en la escena de una película o en una toma mental. Tranquila y lenta, contemplativa y poco entendible salvo por el que la vive; yo. Una música se escucha de fondo, es una canción algo pasada de moda pero realmente atractiva, de un modo extraño porque me trae recuerdos entre ajenos entre propios. Como de alguien que aún vive pero que no recuerda muy bien. Es una oficina fresca, ventilada y bien iluminada con un ventanal que probablemente en el recuerdo pasado no era así de grande. La canción suena bajito y lejano, junto con el sonido del teclado bajo los dedos de un trabajador o trabajadora. Todo es... Tranquilo y delicioso. Como si hubiera estado ahí antes. En una frescura matinal y silenciosa salvo por la musica tranquila y rítmica al fondo de la sala, como un monotono día de verano. Y entonces me acuerdo a donde pertenece el recuerdo; a un sábado por la mañana en la antigua estética de mi mamá donde yo solía trabajar. O al menos eso creo, tal vez pertenece a una memoria pasada y abstracta.
sábado, 23 de octubre de 2010
Sordo, Ciego
Distancia, una larga
Espacio, uno invisible
Tranquilidad, extremadamente incómoda
Lentitud, terriblemente estúpida
Aburrimiento, extrañamente desesperante
Creatividad, inmóvil
Imaginación, a la espera
Sueños, sentados
Ilusiones, volantes
Noche, horriblemente pensativa
Recuerdos, abarcan todo
Memorias, en una fotografía
Flores, sin importancia
Libros, con olor
Maestros, con dolor
Gritos, de horror
Canciones, de amor
Cansancio, inevitablemente aquí
Un sabor, amargo
Un dulce, pesado
Un olor, extraño
Un desconocido, sonriente
Tú, inválido
99 Red love Balloons
Y mientras la gente se la vive en fiestas y relajos, yo me tiro en la alfombra dorada a verlos pasar. Tan cansada estoy de verlos, que en un lugar público prefiero desviar la mirada y ausentarme, perdida en mis propios pensamientos para no pasarla tratando de leer los de los demás.
Y mientras las personas se divierten en conjunto, yo me relajo tranquilamente en un mar de alegrías abstractas y sueños vivos. Sueños que me dicen que me mueva, que ya quiero hacer algo, que tengo todo el material necesario para empezar y dejar de ser lo que soy. Pero ¿Quién soy? Soy un globo flotante en dirección a la bahía de un pensamiento eterno, de una meta a largo plazo, de un amor invisible, sordo y ciego. Sí, efectivamente soy un globo relleno de notas sin gravedad, de un gas transparente con colores descoloridos.
Y mientras las personas se divierten en conjunto, yo me relajo tranquilamente en un mar de alegrías abstractas y sueños vivos. Sueños que me dicen que me mueva, que ya quiero hacer algo, que tengo todo el material necesario para empezar y dejar de ser lo que soy. Pero ¿Quién soy? Soy un globo flotante en dirección a la bahía de un pensamiento eterno, de una meta a largo plazo, de un amor invisible, sordo y ciego. Sí, efectivamente soy un globo relleno de notas sin gravedad, de un gas transparente con colores descoloridos.
Vamos hacía la bahía, olvídate de el ciego, olvídate del sordo, olvídate del vagabundo, hoy eres tú y eso es lo que importa. Mañana serás tú y eso es lo que importa. Y muy seguramente pronto, seguirás siendo tú desde una perspectiva diferente y más sueños por delante. Cuando hayas completado el del día de hoy.
viernes, 22 de octubre de 2010
Dirección equivocada, revise su ortografía
Existe un espacio entre la soledad y el vacío interno, aquél intermedio tan abstracto que me lleva a la ausencia interna de mi mente y espíritu. Son aquéllos momentos en los que presiento que el camino me está engañando, o yo estoy ocultándome algo. Son estos los minutos en los que me pregunto si de verdad estaré escuchando correctamente o es solo un espejismo del sonido. Es justo en este trance cuando divago en mí misma preguntándome si haré bien en esforzarme, desgastarme y obligarme a creer y a soñar con aquello que más quiero. ¿Pero será realmente eso lo que más quiero? ¿Esa tinta subjetiva y figurada que me envuelve por la noche? No lo sé. No sé si mis pensamientos solo me estén arruinando lo que queda, o si lo que queda esté arruinando mis pensamientos. No sé si el hecho de dejar que la influencia externa me toque es bueno, probablemente no. Pero no sé cómo detenerlo, no sé cómo dejar de fluir y crear pensamientos, sueños e ilusiones. Simplemente, cuando voy a la cama y me relajo (O me estreso aún más), es inevitable apagar esos pensamientos, esas risas y esas palabras que me empiezan a colorear, o bien, a despintar. Es imposible dejar de soñar, es imposible dejar de hacerme ilusiones. Y alguna vez me planteé que probablemente lo mejor sería dejar de pensar en parar y dejar fluir los pensamientos, los amores, las ilusiones, los deseos... Pero no puedo, es como si ya hubiera pasado, o como si una advertencia en mi cabeza dijera DESPIERTA, ENTIENDE, LO ESTAMOS HACIENDO MAL. DA LA VUELTA, RETROCEDE. Y alguna otra dice SI, CONTINUA, VAMOS, TE HACE SENTIR BIEN ¿NO?. Pues no. No!
Miles de voces al mismo tiempo, lárguense y déjenme con la suya. Y ya.
Apago la computadora y me voy a dormir. Para volver a divagar en un pasado, para estudiar la semana que acaba de concluir, para pensar en qué haré mañana. Quisiera poder tomarme un líquido para dejar todo vacío y poder dormir sin pensamientos.
YA!
Mente en blanco.
martes, 12 de octubre de 2010
domingo, 10 de octubre de 2010
10:10:10

Mi familia me hace ir a misa todos los domingos, y no es que no me guste pero, claro, a veces tengo algunas dudas sobre la existencia de un ente. No siempre presto la atención necesaria y no me enorgullezco de eso, pero es que existen momentos en los que no sé ni qué es eso que llamamos “misa“.
Hoy hubo un cambio mientras escuchaba hablar y hablar al padre; leí un trozo del misal en la parte de atrás y realmente me llegó. Fue como un rayo de luz dándome a los ojos y se me erizó la piel.
Y, en muchas o pocas palabras, el texto hablaba sobre ser agradecidos por todo lo que tenemos. Y efectivamente, todo lo que decía era verdad.
¿No existen enfermos en cama sin poder salir y respirar el aire fresco del parque? Que están postrados en una cama todo el tiempo sin poder moverse y anhelando que su enfermedad tenga remedio para así poder levantarse y recibir una segunda oportunidad en la vida.
¿No existe gente desempleada que lucha cada día por llevar el pan a la mesa y se parten el lomo buscando trabajo?
¿No existen niños hambrientos y tristes, con miradas apagadas y dolores escondidos? ¿Con llagas en sus manos por trabajar? ¿Con sus huesitos asomándose esperando ser alimentados? Sedientos y cabizbajos rezando porque no caiga la noche para no tener la preocupación de en dónde dormirán hoy.
¿Acaso no hay familias destruidas?
Países en guerra y hambre.
Pobreza afuera de tu casa.
Y sí, recibí un escalofrío en la espina dorsal cuando me di cuenta de que cada palabra, cada punto, cada letra eran ciertas.
Todos tenemos problemas, todos sufrimos de algo, a todos nos falta algo. ¿Pero tenemos la desdicha de sufrir de una enfermedad mortal? Muchos no, y no se dan cuenta.
Y entonces me di cuenta de algo; mis problemas son relativamente simples; la tarea, la escuela, un desamor, un papá ausente, un divorcio, dolores del pasado... etc. Pero estoy sana ¿No? tengo una casa ¿No? tengo dos padres ¿No? Un techo, una cama, una cobija, un desayuno, una cena, una escuela. No tengo que preocuparme si comeré mañana, porque sé que lo haré. No tengo que contar monedas; porque tengo suficientes. No me hace falta trabajar, puedo estudiar, tengo ropa, agua, comida, gas, internet.
Hoy doy gracias por todo eso.
Pero por más que intente, no puedo. Los problemas no son así de simples, por más que agradezca, hay algo que debería hacer. ¿No?
jueves, 7 de octubre de 2010
En un agujero en el que nada es igual, en un abismo en el que me pierdo seguido.
La tonada comienza a cambiar, tomando formas distintas, con colores que no reconozco.
Me doy cuenta que nada es normal, que ya no soy tan solo un individuo, ahora formo parte de un grupo con nombre.
Me encuentro conmigo misma en el espejo y con mis ojos recorro lentamente mis pesares, admirándome, tratando de quererme tan solo un poquito más que ayer. Para ver si al final de la semana mi amor por mí es incondicional. Y poco a poco me retiro, me alejo del reflejo, me escondo.
Me dedico a divagar en el agujero de la vida, a apretar el viento con mis manos y convertirlo en sonidos de la naturaleza. Me convierto en sombras, me pierdo con la luz y la obscuridad. Y lentamente respiro el aire que me da fuerza en mis pulmones polvorientos, y vuelvo a escuchar.
A escuchar a todos, a escucharme a mí, a escucharte a ti. Y aunque quisiera escucharte solo a ti, y aunque quisiera verte solo a ti, no dejaré que mis ilusiones den un giro hacia lo que deseo y lo que me atrae. Hoy es necesario escucharme a mí, hoy es necesario escucharme al compás de la sociedad. Volverme un ser andante y espía, al mismo tiempo que me estudio a mí misma en relación con las personas.
Pero, para mí, es mucho más cómodo el silencio personal. Ese murmullo que me suspiro a mi misma, esos secretos que yo sola me cuento, esa tranquilidad que transpiro con los segundos que paso con la soledad.
Y es realmente maravilloso saber qué es lo que me atrae, qué es lo que me inspira y qué es lo que me falta por escuchar.
Las sonrisas de un pasado perfecto, transforman mis pensamientos en memorias y recuerdos. El arcoiris de risas y unidad de un ayer que se fue, las lágrimas de un ser perdido hace un tiempo, la tristeza de un desamor, la duda de un nuevo sentimiento, la atracción de una incertidumbre.
¿Qué habrá al otro lado del pensamiento? ¿Qué será de mí cuando todo se materialice?
Preguntas sin respuestas.
Creo que las cosas que he pasado alrededor de esta vida son insignificantes regalos de la naturaleza en mi cuerpo, creo que si no me pongo ya a hacer lo que debo no voy a poder caminar. Creo que si dejo de ser distraída y me concentro en mis objetivos, en mis defectos por acomodar y en los errores físicos... voy a perder. Debería realmente pensar en mi divagación, en la profundidad de mi mente, debería realmente sentarme a conocerme.
Así que regreso al espejo. ¿Veo mis imperfecciones o mis perfecciones? Eso es algo que responderé pronto, pero, en mi interior, ya sé qué debo hacer. Lo sé de verdad. Te voy a alcanzar.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Dioses vestidos de morado, vuelven para hacernos sonreír.
Las cosas pasan por algo, todo en esta vida tiene una razón. Si no, entonces todo sería un desperdicio de tiempo.
Todo lo que hacemos trae una reacción, hasta el simple hecho de cortarse las uñas, de peinarse, de levantarse temprano cada día, de ponerse calcetines. El simple hecho de un amanecer, la forma en que las nubes se mueven con el paso de las horas, la acción de parpadear o el simple y bello acto de mirar al cielo y sonreír para si mismo.
Los detalles son siempre más importantes que todo lo demás, por eso se llaman así, porque vienen perfectamente detallados; son perfectos. Y el regalo de poder admirarlos es extremadamente valioso, el acto de poder tenerlos es aún más maravilloso.
El sol. Que cada mañana se levanta y te da la bienvenida con cada uno de sus muchos hijos los rayos.
El viento. Que invita a tu cabello a bailar, que te incita a seguir avanzando, que toma tus manos y te guía por el camino del Boulevard de tu conciencia.
Las nubes. Que con su belleza adornan nuestras cabezas, que con su color nos transmiten paz y promesas de un hermoso porvenir.
La lluvia. Que con sus sonidos transmite mensajes de esperanza, murmullos de alegría, susurros de fe.
Las estrellas. Cada una de ellas nos demuestra que si las vemos desde lejos podrán parecer del tamaño del ojo de una aguja, pero que si profundizas en la acción de su perfección y te acercas al detalle de su brillo... son más grandes de lo que puedas imaginar y mucho más poderosas.
La luna. Mi favorita. Que regresa cada noche, con una expresión de paz en su rostro. Que cambia de forma, que en cada regreso es más bella aún y nunca dejará de embellecerse.
El simple hecho de atarse los zapatos, de pedir un deseo con una pestaña, de abrir una puerta.
El olor por las mañanas, el perfume de los libros, el aroma de la paz.
El humo del incienso, el vapor del agua, el calor del fuego.
Cosas insignificantes, pero ¿sabes? son las más importantes.
La sonrisa de un niño
El brillo en los ojos
Una lágrima de emoción
Un susurro de pasión
El dolor que causa una canción
O el simple latido de un corazón
El frío de invierno
El calor del verano
El sonido de los pájaros
El cariño de un extraño
Un misterio de atardecer
Un sol que saldrá mañana
Un amor que volverá de noche
Para besarnos con añoranza
El cabello revoloteando con el viento
Una sonrisa inteligente que sale sin avisar
Una carcajada alegre que te hace gritar
El abrazo de un amigo
El apoyo de un hermano
El calor de un hijo
La risa de un niño
La guitarra del pobre
La piel del tragafuego
La limosna de un andante
Hace un cambio entero
El murmullo de la gente
Los zapatos al andar
Tu corazón fuerte
Que no deja de palpitar
Juega con el viento y ama a ese niño que llevas dentro.
#
Cada vez que ríes
Cada vez que cantas
Cuando haces lo que te gusta
Cuando te sueltas a carcajadas
Cuando cuentas un chiste
Cuando lloras de felicidad
Cuando comes dulces
Cuando eres feliz sin parar
Cuando gritas a la nada
Cuando buscas al coco en tu cama
Cuando encuentras el eco en las montañas
Cuando sueñas que vuelas hasta el alba
Cuando hablas con el alma.
Cuando mientes sin pecado
Cuando sonríes a un extraño
El inocente no te va a fallar
El niño interno no se va a cansar
de gritarte todo el tiempo
¡Aquí estoy! No llores más
martes, 28 de septiembre de 2010
Zapatos de viaje
Llevaba pocas pertenencias, en realidad solo cargaba con lo necesario; un libro, un cuaderno para escribir,su pequeña computadora y su amada cámara fotográfica, tres o cuatro prendas y eso era todo; no necesitaba más.
Un buen hombre se había ofrecido a reparar el auto que en realidad solo necesitaba un empujonsito al motor para hacerlo caminar. De haber tenido dinero le habría dado algo al muchacho, pero le quedaba poco.
-sabe usted dónde queda un banco?
El chico le dio instrucciones para llegar, estaba claro, no quedaba muy cerca de ahí.
-muchas gracias - dijo sonriente.
No parecía tener más de quince.
Le recordó a él mismo no muchos años atrás, cuando ser feliz consistia en dos únicas cosas: disfrutar y ser tu mismo. No tenías que esforzarte demasiado, era cuestión de actitud. Y la felicidad equivalía a sentirte bien contigo mismo, a sonreír a pesar de todo. No tenías que saber quien eras, bastaba con ser libre e irte descubriendo a ti mismo día con día.
Sonrió. Si, todo parecía ser más fácil.
Arrancó y manejó sin dirección alguna, reproduciendo viejas imágenes en su mente de un pasado perfecto que, en su presente, no parecía tan bello como lo veía ahora. Y es que eso siempre pasa; tenemos algo y queremos aún más. Soñamos con algo y deseamos más todavía, nos quejamos, nos aburrimos. Es el tiempo el que nos muestra la belleza de lo que tenemos. Es él el que cambia la visión de las cosas.
El tiempo. Qué extraño concepto. El tiempo es un ladrón y también un amigo; se roba todos tus momentos y te regala más recuerdos. Se encarga de hacer cambios, se encarga de darle un play a la vida.
Nuestro amigo se pregunto qué sería de nosotros sin el tiempo, acaso estaríamos en pausa? O tendríamos el poder de nuestra propia vida? Quién sabe. Pero en realidad no importa mucho, o si? Pues nosotros, en cierto modo, somos dueños de nuestro propio camino.
Un buen hombre se había ofrecido a reparar el auto que en realidad solo necesitaba un empujonsito al motor para hacerlo caminar. De haber tenido dinero le habría dado algo al muchacho, pero le quedaba poco.
-sabe usted dónde queda un banco?
El chico le dio instrucciones para llegar, estaba claro, no quedaba muy cerca de ahí.
-muchas gracias - dijo sonriente.
No parecía tener más de quince.
Le recordó a él mismo no muchos años atrás, cuando ser feliz consistia en dos únicas cosas: disfrutar y ser tu mismo. No tenías que esforzarte demasiado, era cuestión de actitud. Y la felicidad equivalía a sentirte bien contigo mismo, a sonreír a pesar de todo. No tenías que saber quien eras, bastaba con ser libre e irte descubriendo a ti mismo día con día.
Sonrió. Si, todo parecía ser más fácil.
Arrancó y manejó sin dirección alguna, reproduciendo viejas imágenes en su mente de un pasado perfecto que, en su presente, no parecía tan bello como lo veía ahora. Y es que eso siempre pasa; tenemos algo y queremos aún más. Soñamos con algo y deseamos más todavía, nos quejamos, nos aburrimos. Es el tiempo el que nos muestra la belleza de lo que tenemos. Es él el que cambia la visión de las cosas.
El tiempo. Qué extraño concepto. El tiempo es un ladrón y también un amigo; se roba todos tus momentos y te regala más recuerdos. Se encarga de hacer cambios, se encarga de darle un play a la vida.
Nuestro amigo se pregunto qué sería de nosotros sin el tiempo, acaso estaríamos en pausa? O tendríamos el poder de nuestra propia vida? Quién sabe. Pero en realidad no importa mucho, o si? Pues nosotros, en cierto modo, somos dueños de nuestro propio camino.
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