martes, 26 de octubre de 2010
lunes, 25 de octubre de 2010
Yo también soy lista
Me siento a pensar en esos momentos deja vu que normalmente te encuentras en la escena de una película o en una toma mental. Tranquila y lenta, contemplativa y poco entendible salvo por el que la vive; yo. Una música se escucha de fondo, es una canción algo pasada de moda pero realmente atractiva, de un modo extraño porque me trae recuerdos entre ajenos entre propios. Como de alguien que aún vive pero que no recuerda muy bien. Es una oficina fresca, ventilada y bien iluminada con un ventanal que probablemente en el recuerdo pasado no era así de grande. La canción suena bajito y lejano, junto con el sonido del teclado bajo los dedos de un trabajador o trabajadora. Todo es... Tranquilo y delicioso. Como si hubiera estado ahí antes. En una frescura matinal y silenciosa salvo por la musica tranquila y rítmica al fondo de la sala, como un monotono día de verano. Y entonces me acuerdo a donde pertenece el recuerdo; a un sábado por la mañana en la antigua estética de mi mamá donde yo solía trabajar. O al menos eso creo, tal vez pertenece a una memoria pasada y abstracta.
sábado, 23 de octubre de 2010
Sordo, Ciego
Distancia, una larga
Espacio, uno invisible
Tranquilidad, extremadamente incómoda
Lentitud, terriblemente estúpida
Aburrimiento, extrañamente desesperante
Creatividad, inmóvil
Imaginación, a la espera
Sueños, sentados
Ilusiones, volantes
Noche, horriblemente pensativa
Recuerdos, abarcan todo
Memorias, en una fotografía
Flores, sin importancia
Libros, con olor
Maestros, con dolor
Gritos, de horror
Canciones, de amor
Cansancio, inevitablemente aquí
Un sabor, amargo
Un dulce, pesado
Un olor, extraño
Un desconocido, sonriente
Tú, inválido
99 Red love Balloons
Y mientras la gente se la vive en fiestas y relajos, yo me tiro en la alfombra dorada a verlos pasar. Tan cansada estoy de verlos, que en un lugar público prefiero desviar la mirada y ausentarme, perdida en mis propios pensamientos para no pasarla tratando de leer los de los demás.
Y mientras las personas se divierten en conjunto, yo me relajo tranquilamente en un mar de alegrías abstractas y sueños vivos. Sueños que me dicen que me mueva, que ya quiero hacer algo, que tengo todo el material necesario para empezar y dejar de ser lo que soy. Pero ¿Quién soy? Soy un globo flotante en dirección a la bahía de un pensamiento eterno, de una meta a largo plazo, de un amor invisible, sordo y ciego. Sí, efectivamente soy un globo relleno de notas sin gravedad, de un gas transparente con colores descoloridos.
Y mientras las personas se divierten en conjunto, yo me relajo tranquilamente en un mar de alegrías abstractas y sueños vivos. Sueños que me dicen que me mueva, que ya quiero hacer algo, que tengo todo el material necesario para empezar y dejar de ser lo que soy. Pero ¿Quién soy? Soy un globo flotante en dirección a la bahía de un pensamiento eterno, de una meta a largo plazo, de un amor invisible, sordo y ciego. Sí, efectivamente soy un globo relleno de notas sin gravedad, de un gas transparente con colores descoloridos.
Vamos hacía la bahía, olvídate de el ciego, olvídate del sordo, olvídate del vagabundo, hoy eres tú y eso es lo que importa. Mañana serás tú y eso es lo que importa. Y muy seguramente pronto, seguirás siendo tú desde una perspectiva diferente y más sueños por delante. Cuando hayas completado el del día de hoy.
viernes, 22 de octubre de 2010
Dirección equivocada, revise su ortografía
Existe un espacio entre la soledad y el vacío interno, aquél intermedio tan abstracto que me lleva a la ausencia interna de mi mente y espíritu. Son aquéllos momentos en los que presiento que el camino me está engañando, o yo estoy ocultándome algo. Son estos los minutos en los que me pregunto si de verdad estaré escuchando correctamente o es solo un espejismo del sonido. Es justo en este trance cuando divago en mí misma preguntándome si haré bien en esforzarme, desgastarme y obligarme a creer y a soñar con aquello que más quiero. ¿Pero será realmente eso lo que más quiero? ¿Esa tinta subjetiva y figurada que me envuelve por la noche? No lo sé. No sé si mis pensamientos solo me estén arruinando lo que queda, o si lo que queda esté arruinando mis pensamientos. No sé si el hecho de dejar que la influencia externa me toque es bueno, probablemente no. Pero no sé cómo detenerlo, no sé cómo dejar de fluir y crear pensamientos, sueños e ilusiones. Simplemente, cuando voy a la cama y me relajo (O me estreso aún más), es inevitable apagar esos pensamientos, esas risas y esas palabras que me empiezan a colorear, o bien, a despintar. Es imposible dejar de soñar, es imposible dejar de hacerme ilusiones. Y alguna vez me planteé que probablemente lo mejor sería dejar de pensar en parar y dejar fluir los pensamientos, los amores, las ilusiones, los deseos... Pero no puedo, es como si ya hubiera pasado, o como si una advertencia en mi cabeza dijera DESPIERTA, ENTIENDE, LO ESTAMOS HACIENDO MAL. DA LA VUELTA, RETROCEDE. Y alguna otra dice SI, CONTINUA, VAMOS, TE HACE SENTIR BIEN ¿NO?. Pues no. No!
Miles de voces al mismo tiempo, lárguense y déjenme con la suya. Y ya.
Apago la computadora y me voy a dormir. Para volver a divagar en un pasado, para estudiar la semana que acaba de concluir, para pensar en qué haré mañana. Quisiera poder tomarme un líquido para dejar todo vacío y poder dormir sin pensamientos.
YA!
Mente en blanco.
martes, 12 de octubre de 2010
domingo, 10 de octubre de 2010
10:10:10

Mi familia me hace ir a misa todos los domingos, y no es que no me guste pero, claro, a veces tengo algunas dudas sobre la existencia de un ente. No siempre presto la atención necesaria y no me enorgullezco de eso, pero es que existen momentos en los que no sé ni qué es eso que llamamos “misa“.
Hoy hubo un cambio mientras escuchaba hablar y hablar al padre; leí un trozo del misal en la parte de atrás y realmente me llegó. Fue como un rayo de luz dándome a los ojos y se me erizó la piel.
Y, en muchas o pocas palabras, el texto hablaba sobre ser agradecidos por todo lo que tenemos. Y efectivamente, todo lo que decía era verdad.
¿No existen enfermos en cama sin poder salir y respirar el aire fresco del parque? Que están postrados en una cama todo el tiempo sin poder moverse y anhelando que su enfermedad tenga remedio para así poder levantarse y recibir una segunda oportunidad en la vida.
¿No existe gente desempleada que lucha cada día por llevar el pan a la mesa y se parten el lomo buscando trabajo?
¿No existen niños hambrientos y tristes, con miradas apagadas y dolores escondidos? ¿Con llagas en sus manos por trabajar? ¿Con sus huesitos asomándose esperando ser alimentados? Sedientos y cabizbajos rezando porque no caiga la noche para no tener la preocupación de en dónde dormirán hoy.
¿Acaso no hay familias destruidas?
Países en guerra y hambre.
Pobreza afuera de tu casa.
Y sí, recibí un escalofrío en la espina dorsal cuando me di cuenta de que cada palabra, cada punto, cada letra eran ciertas.
Todos tenemos problemas, todos sufrimos de algo, a todos nos falta algo. ¿Pero tenemos la desdicha de sufrir de una enfermedad mortal? Muchos no, y no se dan cuenta.
Y entonces me di cuenta de algo; mis problemas son relativamente simples; la tarea, la escuela, un desamor, un papá ausente, un divorcio, dolores del pasado... etc. Pero estoy sana ¿No? tengo una casa ¿No? tengo dos padres ¿No? Un techo, una cama, una cobija, un desayuno, una cena, una escuela. No tengo que preocuparme si comeré mañana, porque sé que lo haré. No tengo que contar monedas; porque tengo suficientes. No me hace falta trabajar, puedo estudiar, tengo ropa, agua, comida, gas, internet.
Hoy doy gracias por todo eso.
Pero por más que intente, no puedo. Los problemas no son así de simples, por más que agradezca, hay algo que debería hacer. ¿No?
jueves, 7 de octubre de 2010
En un agujero en el que nada es igual, en un abismo en el que me pierdo seguido.
La tonada comienza a cambiar, tomando formas distintas, con colores que no reconozco.
Me doy cuenta que nada es normal, que ya no soy tan solo un individuo, ahora formo parte de un grupo con nombre.
Me encuentro conmigo misma en el espejo y con mis ojos recorro lentamente mis pesares, admirándome, tratando de quererme tan solo un poquito más que ayer. Para ver si al final de la semana mi amor por mí es incondicional. Y poco a poco me retiro, me alejo del reflejo, me escondo.
Me dedico a divagar en el agujero de la vida, a apretar el viento con mis manos y convertirlo en sonidos de la naturaleza. Me convierto en sombras, me pierdo con la luz y la obscuridad. Y lentamente respiro el aire que me da fuerza en mis pulmones polvorientos, y vuelvo a escuchar.
A escuchar a todos, a escucharme a mí, a escucharte a ti. Y aunque quisiera escucharte solo a ti, y aunque quisiera verte solo a ti, no dejaré que mis ilusiones den un giro hacia lo que deseo y lo que me atrae. Hoy es necesario escucharme a mí, hoy es necesario escucharme al compás de la sociedad. Volverme un ser andante y espía, al mismo tiempo que me estudio a mí misma en relación con las personas.
Pero, para mí, es mucho más cómodo el silencio personal. Ese murmullo que me suspiro a mi misma, esos secretos que yo sola me cuento, esa tranquilidad que transpiro con los segundos que paso con la soledad.
Y es realmente maravilloso saber qué es lo que me atrae, qué es lo que me inspira y qué es lo que me falta por escuchar.
Las sonrisas de un pasado perfecto, transforman mis pensamientos en memorias y recuerdos. El arcoiris de risas y unidad de un ayer que se fue, las lágrimas de un ser perdido hace un tiempo, la tristeza de un desamor, la duda de un nuevo sentimiento, la atracción de una incertidumbre.
¿Qué habrá al otro lado del pensamiento? ¿Qué será de mí cuando todo se materialice?
Preguntas sin respuestas.
Creo que las cosas que he pasado alrededor de esta vida son insignificantes regalos de la naturaleza en mi cuerpo, creo que si no me pongo ya a hacer lo que debo no voy a poder caminar. Creo que si dejo de ser distraída y me concentro en mis objetivos, en mis defectos por acomodar y en los errores físicos... voy a perder. Debería realmente pensar en mi divagación, en la profundidad de mi mente, debería realmente sentarme a conocerme.
Así que regreso al espejo. ¿Veo mis imperfecciones o mis perfecciones? Eso es algo que responderé pronto, pero, en mi interior, ya sé qué debo hacer. Lo sé de verdad. Te voy a alcanzar.
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